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En homenaje a la fotografía de una cala que un día me regaló Eduardo Viloria Daboín.
Canto a una cala
Todo el universo cabe en tu párpado albino
eres la boca que canta lo que la tierra
no se atreve a decir.
Gaviota cósmica de la montaña
sólo a través de tu cuenca
tiene el cancerbero
el observatorio de la esfera celeste.
Ombligo lácteo de donde salen todas las estrellas
vigías de amantes y refugiados.
Eres la copa que alza Perséfones al reino negado
donde beben astros y seres de la noche.
En tí, se recoge la neblina de mis páramos
para venir a estas manos como un pequeño palomo
astrolabio de la memoria.
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